¿Sabés por qué pasa eso? Porque no están pensando qué función tiene esa imagen. No es un problema de herramientas. Es que nadie está tomando decisiones para que esa imagen juegue a favor.

Tener acceso a herramientas, no significa saber usarlas. Cualquier imagen que hagas vos, o tu equipo, necesita ajustes: mover una botella más a la izquierda, bajarle la luz al personaje para que no parezca un muñeco de cera, mover el envase un pelín más arriba. 

Parecen cosas simples cuando te las digo así, pero querer hacerlo con la IA te quita una barbaridad de tiempo. 

Y mientras probás, ajustás y volvés a probar, perdés tiempo.

Y salís tarde.

O peor, con algo que no está a la altura.

Pero si no cuidas esos detalles, salís al mercado con imágenes genéricas, como las que uno ve por ahí todo el tiempo. 

Hacer eso, mata tus ventas. Es así.


Una buena imagen.
Empieza antes, en las palabras.  En tener claro qué querés decir, qué querés vender y cómo lo vas a mostrar.

Que sea linda no alcanza. Tiene que decir algo.

Nada del otro mundo, pero lo que diga tiene que ayudarte a vender. 

Si no, es relleno.

Por eso, antes de sentarme a preparar una placa, empiezo por las palabras: los embriones de una buena imagen.

Hago preguntas, para poder entrar en tu mundo y entender qué estás haciendo, qué te está frenando, a dónde querés ir.

Con eso claro, recién ahí voy a saber si lo que hago te puede servir. Quizás te lo digo en pocos minutos, o después de un rato. 

Pero no te hago perder el tiempo.

Hago imágenes para marcas, especialmente de alimentos y cosmética, para que tengan un material que no tenga olor a IA, y que les ayuden a vender.

Sin tener que meterse en producciones complejas, y demoras innecesarias. Lo hago yo, con mi cabeza y Photoshop (claro que también con IA, mi becario), desde el 2018.


Sin portfolio.
Claro que lo tengo. Tengo imágenes espectaculares, de verdad, muy buenas, de grandes marcas.

Pero mostrarte los trabajos de otros no te van a servir, porque cada  proyecto respondió a un problema distinto.

Y estamos acá para ver si te puedo ayudar. No lo vamos a hacer en un museo virtual.

Lo vamos a lograr en una charla donde me empapo un poco de tu situación, y ahí sí te cuento lo que no se ve en imágenes: el criterio que uso siempre.

¿Cuánto cobro?
No tarifas fijas, pero mis trabajos arrancan en 400 usd. Para que te hagas una idea.

Todo depende del punto en el que estés.

A veces la situación está clarísima y solo hay que darle forma.

A veces hay que mirar mejor, filtrar más y aterrizar bien la idea.

Para darte algo más preciso, contame qué estás haciendo, dónde sentís que no está funcionando.

Y si veo que encaja, te cuento cómo trabajaríamos juntos, qué pasos seguiríamos y qué inversión tendría en tu caso.
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