Hoy, cada vez más personas y marcas tienen acceso a herramientas para generar imágenes, videos y contenido rápidamente. Pero tener la herramienta no significa saber usarla.
Y cuando no tenés claro para qué la usás, eso que parecía gratis lo empieza a pagar algo muy difícil de construir, y muy fácil de perder:
la percepción.
Tu reputación, la imagen que construiste y la confianza que generaste, todo eso empieza a desmoronarse sin que te des cuenta. Todo por usar herramientas sin saber para qué.
Mi trabajo empieza ahí: en la percepción que construís con todo lo que mostrás.
Primero ordenamos qué hay que comunicar y qué debería percibir la persona que está del otro lado.
Después encontramos la forma de llevarlo afuera.
PARA MARCAS
Me encargo de que el producto se vea bien sin que la imagen le quite valor.
¿Qué le quita valor a una imagen? Ese olor a Chatgpt.
Sabés a qué me refiero.
A esas imágenes que, si le quitás el logo, puede ser cualquiera del montón.
Una imagen o un video que transmite valor no se parece a una más del montón.
No se ve barata.
Para evitar eso, me siento con detenimiento, como un cirujano digital para preparar imágenes o videos que le hagan justicia al producto.
Preparo un material visual que se vea real, que ayude a vender, listo para que tu equipo lo use sin complicaciones, en cualquier plataforma.
Sin complicarnos la vida: sin armar producciones, ni mucho menos, dejando todo en mano de la IA de turno.
La IA va a la caja de herramientas.
Primero va el criterio.
PARA PROFESIONALES
Con los profesionales pasa algo parecido.
Van como pollo sin cabeza, generando contenido visual que, no solamente se ve artificial como el 98% de los colegas, sino que está cargado de información.
Y ahí está el problema principal: comunican para demostrar tooodo lo que saben y han aprendido, en las miles de formaciones que han hecho.
La propuesta pasa a ser una ponencia que sólo el profesional y sus colegas entienden.
Ordenar el mensaje, que el público entienda claramente cuál es la solución a su problema, sin tener que sentarse a estudiar.
Esa instancia es fundamental y va antes de pensar en cualquier imagen de relleno.
Sin esa semilla, la cáscara no se sostiene.
En lo que te ayudo acá, es en aterrizar las ideas, el material y los mensajes. Qué vale la pena decir, cómo decirlo y dónde poner el foco.
Cuando eso está claro, recién ahí pasamos a la cáscara: las imágenes, la web, para que le dé fuerza al mensaje y no devalue la propuesta profesional.
EN LOS DOS CASOS
El proceso es el mismo:
1. Lo que hay detrás
Qué ofrecés, qué tiene valor, qué necesitás comunicar y qué percepción querés construir.
2. Lo que se dice
Ordenamos las ideas y encontramos el mensaje.
3. Lo que se muestra
Creamos las imágenes o videos que hacen visible aquello que definimos.
Como te dije antes: primero el criterio, después la herramienta.
¿CUÁNTO COBRO?
Sería poco serio hablarte de un número fijo acá.
Porque siempre se parte de situaciones diferentes.
A veces la situación está clarísima y solo hay que darle forma.
A veces hay que mirar mejor, filtrar más y aterrizar bien la idea.
Algo que es muy importante que sepas:
Mis servicios no son baratos.
Si no estás dispuesto a invertir un mínimo en crear algo útil, serio y que venda, esto no es para vos.
Ahora bien, si tenés una marca o sos profesional independiente, y tenés la sensación de que hace falta una vuelta de tuerca por algún lado.
Entonces escribime.
Contame qué haces, en qué punto estás, qué te está trabando.
Y si veo que encaja, te cuento cómo trabajaríamos juntos, qué pasos seguiríamos y qué inversión tendría en tu caso.
Gracias! En breve te respondo (máximo en 48 horas)